La terapia de frío plunge ha llamado la atención por su potencial para aumentar la testosterona de forma natural, no sólo en los hombres, sino posiblemente también en las mujeres. Aunque la mayoría de las investigaciones se han centrado en atletas masculinos jóvenes, existe una creciente curiosidad sobre cómo la exposición al frío también podría aumentar la producción de testosterona en las mujeres, a pesar de la falta de investigaciones a medida en esta área.

Testosterona y exposición al frío: lo que se sabe y lo que se desconoce

La testosterona es crucial no sólo para la salud sexual y reproductiva, sino también para mantener la masa muscular, la libido y la vitalidad en general. Típicamente asociada a los hombres, la testosterona también desempeña un papel importante en la salud de la mujer, siendo más prevalente que el estrógeno. Sin embargo, tras la menopausia, la testosterona disminuye considerablemente en las mujeres, lo que provoca diversos problemas de salud.
La mayor parte de los estudios científicos sobre el aumento de la testosterona mediante la exposición al frío se refieren a hombres jóvenes y físicamente activos. Estos estudios sugieren que los ejercicios de preenfriamiento con métodos como la crioterapia de cuerpo entero pueden aumentar significativamente los niveles de testosterona, lo que puede mejorar los resultados de salud y el rendimiento físico a largo plazo. Por ejemplo, la investigación muestra que el enfriamiento previo al ejercicio puede elevar los niveles de testosterona en los jugadores de rugby masculino, lo que sugiere una ventana beneficiosa para la gestión hormonal antes de las actividades físicas.

Mujeres y testosterona: Un vacío en la investigación

En el caso de las mujeres, el panorama es diferente. Los ovarios, protegidos en el interior del cuerpo y menos afectados por el enfriamiento externo, complican las comparaciones directas con los estudios masculinos. La ausencia de terapias con testosterona aprobadas por la FDA para las mujeres subraya la necesidad de enfoques innovadores para gestionar la salud hormonal. Curiosamente, los estudios preliminares
que consisten en sumergir brevemente las manos en agua helada, indican un posible aumento de la testosterona en las mujeres, aunque el método y sus implicaciones requieren un examen más exhaustivo.
Esta prometedora pero poco explorada área requiere estudios más exhaustivos para confirmar si la inmersión de todo el cuerpo en agua fría podría reproducir estos beneficios hormonales en todos los géneros. Hasta que se disponga de datos más sólidos, se recomienda tanto a los hombres como a las mujeres interesados en explorar los posibles beneficios para la salud de la terapia de frío que controlen sus niveles hormonales y consulten con sus profesionales sanitarios para adaptar las terapias de exposición al frío a sus necesidades.

En resumen, aunque las investigaciones existentes ofrecen una perspectiva esperanzadora sobre el uso de la terapia de frío plunge para aumentar la testosterona en los hombres, el potencial para las mujeres sigue estando en gran medida sin explotar, pero es igualmente prometedor. Estudios más específicos podrían arrojar luz sobre las formas de aprovechar la terapia de frío para mejorar el equilibrio hormonal y el bienestar general en ambos sexos.

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